martes, 24 de junio de 2014

Me gustan los mapas... (Wislawa Szymborska)



"Me gustan los mapas porque mienten,
porque no dejan paso a la cruda verdad.
Porque magnánimos y con humor bonachón
me despliegan en la mesa un mundo
no de este mundo."



miércoles, 28 de mayo de 2014

Poner atención (K. Ramone)



"La primera vez que oí un silencio en mi vida yo era muy niño; era invierno, estaba lloviendo y el agua cubría el vidrio de las ventanas; mi madre había salido a comprar harina cruda al quiosco de la vuelta y mi padre no se hallaba en casa; me acerqué a la ventana, pensé en pasar la mano sobre el vidrio, pero no lo hice; lo que hice fue poner una mejilla sobre él (estaba húmedo y frío) y cerré los ojos y puse atención; no entendí de inmediato a qué quería ponerle atención; luego de un momento sí lo supe: a las gotas que chorreaban por el vidrio; y pude oírlo, pude oír ese lento descenso del agua, no, de las gotas, de las gotas arrastrándose por la superficie del vidrio, deshechas, descompuestas, alargadas en esa fatigosa, demasiado fatigosa declinación; fue tan sólo un instante, fugaz si se quiere, pero pude oírlas a través del vidrio."

K. Ramone, "Generosidad", El estado de la cuestión, Tajamar Editores, Santiago de Chile, 2013. 


martes, 20 de mayo de 2014

Ave Soul – "Camino pedregoso" (Jorge Pimentel)


Ave Soul
, Jorge Pimentel (prólogo de Roberto Bolaño).
Ediciones Sin Fin, Barcelona, 2013.
edicionessinfin@gmail.com



CAMINO PEDREGOSO


Camino pedregoso que te alzas ante mi vida no sé
qué hacer sin ti eres parte de los deshielos y de los
abismos eres parte de los labios que me hicieron
infeliz, parte de la pesadumbre del mundo, mitad y
fragancia de una pierna estirada en los follajes.
Camino pedregoso qué más da para este invierno
te tengo este poema y una muchacha que se lleva las
calles en su bolso. Y sé que no esperas nada de mí
camino pedregoso. Tocaré la flauta acompañado de
un perro negro como lo único que supe hacer en esta
vida, como todo encantador que sólo lleva en los
bolsillos globos rotos pedazos de alambre y bordes
de agua tiernamente agradecidos. Camino pedregoso
tu desolación es un eterno remolino, un beso del que
meriendan los que van hacia el viento desnudos a
plantar un cardo o una oración para así servirse de la
hierba que en ti no crece y eso nos enluta camino
pedregoso. Eres tan inservible que siempre acudirán a
ti aquellos hombres alabados en el silencio por
grillos, por hormigas, aquellos hombres que
rompieron sus ojos inútilmente aguardando la ola que
los elevara y nunca más los vimos. Camino pedregoso
refugio de los que no tienen un cuarto para acostarse con
una mujer, ni un cesto de campanas, ni lunas que piensen
en ellos, ni nube que los recoja, sólo el olor de fogatas,
de hogueras, de vagabundos que quisieron tu sombra
sin desnudarse, camino pedregoso. Y fueron inútiles tus
esfuerzos de plantar un arbolito, te pedían demasiado al
entrar en la noche. Tú estabas seco cuando nosotros
nacimos. No tuviste tiempo de esconderte de lagartijas,
tus habitantes inauditos, tus más cercanos parientes;
los aborrecidos, los que atisban la lluvia imperturbables,
los que lamen piedras calientes y danzan con luz de
luciérnagas. Camino pedregoso, camino que recorrí,
tú me tejiste una esperanza cuando los hombres se
aniquilaban mostrando tu palidez de almendra, tú
me hiciste hombre abrazando tu sequedad, tus surcos
como manos implorando unas gotas de amor, unos
himnos que se oían lejanos, camino pedregoso me diste
sólo el trébol blanco que exprimió el rocío como única
herencia y me marché hacia lo inaudito,
lo inconmensurable, lo llorado, lo terrible, y comprendí que
estábamos solos tú y yo camino pedregoso tan solos
como la flor que te ama en el silencio de esas hojas
tendidas que quisieron abrazarte y no hubo un viento
que las enlazara. Camino pedregoso, estaré tan unido a
ti a tu pesar muy a tu pesar, seré una premonición del
infortunio, de la pobreza, sin un hijo, sin una casa. Soy
de los que se dejaron tumbar sin comprender. Soy de
los que se dejaron engañar y sólo se hicieron preguntas.
¿Adónde fue a parar tanta tibieza tanta ternura? ¿En
qué túneles nos estará aguardando la mariposa que
tanto quisimos? ¿Cuál de los túneles será el que nos
conducirá finalmente o fatalmente? ¿Cuál de mis
manos penderá como una estatua hacia el final? ¿Cuál
de mis ojos será el lucero que cace el pájaro en su
recorrido hacia ti? Camino pedregoso que te alzas ante
mi vida cuando los ejércitos se aprestan a prenderte
a iluminarte y ése no es el fuego que tú quisiste sino la
luz de un extraño silbido del viento, quisiste
una tenue brisa en un río de retamas, caminos siempre
de moras, de hojas silvestres, de cantos de mujer, de los
solos que brotan cada tarde prendiéndole fuego al agua.
Camino pedregoso no abras cuando toquen voces de
destrucción, no te tuerzas con golpes, ni con gritos
ni con el terror de guerras y matanzas. Sólo así
permaneceremos como hasta ahora camino pedregoso.
Te fallé como trapero, como amanuense, como jilguero,
como payaso, como lo que la vida hizo de mí, mas no
como poeta. Camino pedregoso que te alzas ante mi vida
no sé ya qué manjares servirte.
Vive el tiempo que me queda.
Para siempre será este canto.




Jorge Pimentel en los tiempos de "Camino pedregoso".






lunes, 19 de mayo de 2014

domingo, 18 de mayo de 2014

Mano izquierda (Walter Benjamin)



"Hoy día nadie puede hacerse ilusiones respecto de lo que puede hacer. Los golpes decisivos se dan con la mano izquierda."

Walter Benjamin, Calle de dirección única.
 Citado por Ernst Bloch en "Recuerdos de Walter Benjamin".   

viernes, 16 de mayo de 2014

Profundo verano (Rosamel del Valle)




PROFUNDO VERANO

Anoche floreció el Hudson.
Yo estaba de pie frente a un sueño,
bajo el Washington Bridge.
Lo que florece es un jardín. Si supieras
que lo que florece es un jardín y no una flor.
Pero para saber lo que se vive hay que volver atrás.
Volver a la primera mañana, al primer sol
que cantó en tus mejillas. A la piedra que dice:
El fuego es mi fruto. Y se pasa. Se pasa
con un deseo de mirar lo que florece.
¿Vamos tan cubiertos? ¿No hemos sido despertados?
El sol canta todavía sobre el Hudson.
Parece que ayer vino el sueño y parece
que puede volver. No hemos dejado
la imagen de la noche. Nuestros dedos
no han roto el imán. Iremos como eso
                              que cantas sin saber.
Ella había nacido en un anillo.
Un anillo era lo que yo deseaba
en lo más solo de mí. E iré como eso
que va a cantar.
Si crees que algo nos retiene. Si crees
que estamos para crecer sin ruido y de noche.
Eres lo que he seguido sin oír.
Palisades. New Jersey. Manhattan. Todavía
puedo retenerte en el anillo
de mi vitral. La faz cuyos signos
echan la red en la mañana.
No, no hemos sido despertados. Las
cosas nos siguen. Alguna voz cae.
Somos el agua. Eres el agua. El mundo era el agua.
Otros eran el bosque debajo del Washington Bridge.
Las barcas ceñían guirnaldas. Nadaban
hacia el hueco de mi costado.
                                           Y yo quería
remontar el sueño, partir el agua. Decir:
En el enigma del túnel hacia New Jersey
florece un jardín. Si supieras que florece
nuestro rostro al dormir. Somos eso.
no nos dejar partir.
Oh, mañana, en una hora perdida en el reloj.
En un instante en que hemos vuelto
el rostro hacia atrás. Hay que arder
en las estatuas. Mañana nadie creerá.
Ya se sabe. Los meteoros crecen
                                        junto a los tulipanes
                                        en el Jardín Botánico.
Nadie creerá que se sueña. Las estatuas
se eharán a andar por las orillas verdes
de Riverside Driver.
¿Cómo creer si se sueña? Que nos oigan
creer. Hacia adentro tuerce el mundo.
Que nos dejen soñar. El meteoro negro.
El meteoro jaspeado. Los jardineros
cortarán sus meteoros.
"El jardín del poeta está en la 68 Street", se dirá.
Junto al Hudson de lámparas desplegadas.
Ahí duermes. El vitral reparte las cartas.
Corazón de diamante. Viene el Rey. Estamos
en un país democrático. Las ardillas
guardan sol para diciembre. Los sueños
guardan realidad para vivir. Un día
estás en New Jersey. Hay que cruzar.
Cruzar por la vida solamente. Otro día
vuelves del Vermont Cementery. Electra,
dice el Rey de Espadas. Una mano
levanta las aguas. Este sueño reinará.
Si crees que somos como nos ven,
                                  es que duermes.
Si nadas sobre narcisos y orquídeas,
es que hablas. Si caminas debajo de mí,
es que cantas. Extraño. ¿Cómo saber
si lo que tocas existe? Hoy es el día
del condenado a muerte. Se espera.
Esperas. Has envejecido.
De pronto las puertas.
Por eso está el verano en mi ventana.
Un profundo verano. Un calor
Para la muerte.

Cuadernos americanos
, julio-agosto 1948

lunes, 12 de mayo de 2014

Parece ser que el hombre (Carlos Edmundo de Ory)




Parece ser que el hombre sufre y como
No hay balanza que pese lo que sufre
Sólo se sabe que el dolor es plomo
Y sin embargo huele como azufre.
No hay tampoco termómetro que diga
Los grados del pesar que sólo pesa
Sólo se sabe que el dolor es miga
De un pan que nunca estuvo en la mesa.
Cuando te encuentres mal busca un rincón
Y ponte allí a comer tu carne cruda
Que está en tus manos como está en tus pies.
Date un banquete hambriento corazón
Y ya verás que el llanto no te ayuda
Ya no te ayuda fue llanto y no lo es.

sábado, 10 de mayo de 2014

Sigue trabajando (Edmund Burke)


"Nunca desesperes. Pero si a ello llegas, 
sigue trabajando a pesar de la desesperación."

Edmund Burke

jueves, 8 de mayo de 2014

viernes, 2 de mayo de 2014

Aquiles y la tortuga



"Hay días en que desconocidos se encuentran en un bar, pasan un rato alegre, diez horas a solas, separados del resto. Mientras dura es lo que es y de inmediato sabe a poco. Luego no hay rastros de nadie, no volverán a encontrarse. Aquiles y la Tortuga. No les pesará la distancia sino el vacío sin solución. Debemos acostumbrarnos al silencio, soportar. Siempre buscamos escuchar a otro porque nuestra propia voz nos cansa. La voz que no para de rumiar y maldecir."

Onetti

miércoles, 30 de abril de 2014

Escuchar (Elias Canetti)




"Moriré el día en que no me interese 
escuchar a alguien hablando de sí mismo."


Elias Canetti


viernes, 11 de abril de 2014

Precio (William Burroughs)



"El precio que un artista tiene que pagar por hacer lo que quiere hacer es que tiene que hacerlo."

William Burroughs


jueves, 20 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero (1948-2014)


Leopoldo María Panero en Santiago de Chile (noviembre de 2004)


jueves, 27 de febrero de 2014

Materia orgánica (Miguel Serrano Larraz)




"¿Por qué se empieza a contar? No cuándo, ni cómo, sino por qué. Una historia nos ronda durante años, una historia que nos parece adecuada para una novela, para un cuento, para cualquier tipo de artefacto ilusorio, la formamos mentalmente, la cuidamos y lamemos como a un cachorro, y nos parece satisfactoria, o necesaria (necesaria para nosotros, se entiende, para nuestra consistencia), pero nunca llegamos a escribirla, se queda por ahí, como el recuerdo dudoso de haber consumido cierta droga, flotando, de conexión neuronal en conexión neuronal, en el enorme hongo (o nube) nuclear de la memoria, como un pájaro que pasa por allí de vez en cuando (su mirada negra, redonda, abultada, sin eje), hasta que por fin desaparece en pleno vuelo, se descompone o se desplaza fuera de nosotros, migra a lugares más propicios o menos hostiles (más tibios), y la desaparición nos alivia, nos quita de encima un peso y una falsa responsabilidad. Todo se pudre tarde o temprano al exponerse, aunque en la putrefacción haya fermentación. La luz nos amarillea, el calor nos descompone, la brisa nos erosiona, la humedad de la vida oxida nuestra alegría infantil. Al mismo tiempo, todo permanece en alguna forma. Materia orgánica."

Miguel Serrano Larraz, Autopsia, Candaya, 2013, p. 30.



domingo, 23 de febrero de 2014

El siglo de las dos equis (Torres-García)




"No se extrañe, pues, de este país y de esta ciudad: en todas partes hoy hallará lo mismo. El siglo de las dos equis (XX) debía traer eso, y ya lo predijo un antiguo caldeo: equis versus equis, es el caos, el desconocimiento de toda verdad."

"La ciudad sin nombre", Joaquín Torres-García

martes, 4 de febrero de 2014

Un arte (Elizabeth Bishop)





Un arte

El arte de perder se domina fácilmente;
tantas cosas parecen decididas a extraviarse
que su pérdida no es ningún desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la angustia
de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano.
El arte de perder se domina fácilmente.

Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido:
lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar.
Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.

Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue
la última o la penúltima de mis tres casas amadas.
El arte de perder se domina fácilmente.

Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más:
algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.

Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto
que amo) no habré mentido. Es indudable
que el arte de perder se domina fácilmente,
así parezca (¡escríbelo!) un desastre.


lunes, 3 de febrero de 2014

La última resonancia (Felisberto Hernández)



"Al silencio le gustaba escuchar la música; oía hasta la última resonancia y después se quedaba pensando en lo que había escuchado. Sus opiniones tardaban. Pero cuando el sonido ya era de confianza, intervenía en la música: pasaba entre los sonidos como un gato con su gran cola negra y los dejaba llenos de intenciones". 

Felisberto Hernández, "El balcón"


miércoles, 29 de enero de 2014

Escribe lo que quieras (J.E. Pacheco)



Escribe lo que quieras.
Di lo que se te antoje:
de todas formas vas a ser condenado.


jueves, 16 de enero de 2014

Habrá más penas y olvido (Juan Gelman)




Mi Buenos Aires querido

Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.

Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.

Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.

(de Gotán, 1962)


jueves, 2 de enero de 2014

Penumbra (Amy Lowell)





PENUMBRA


Mientras estoy aquí sentada en la quieta noche de verano, 
de pronto, en la lejana carretera, se oye 
el rechinar y el acelerar de un tranvía eléctrico. 
Y, más lejos todavía, 
el fuerte resoplar de una máquina, 
seguido del desagarrado arrastrar de un tren de carga cambiando de vía. 
Estos son los ruidos que hacen los hombres 
en el largo ajetreo de la vida. 
Seguirán haciendo siempre estos ruidos, 
aun después que yo haya muerto y ya no pueda oírlos. 
Sentada aquí en la noche de verano, 
estoy pensando en mi muerte. 
¿Qué pasará contigo? 
Verás mi silla 
con su brillante cobertor de zaraza 
iluminada por el sol de mediodía, 
como ahora, 
verás mi mesa angosta 
donde he estado escribiendo tantas horas. 
Mis perros meterán sus hocicos en tu mano, 
preguntando -preguntando- 
y pendientes de ti con ojos perplejos. 

La vieja casa todavía está aquí, 
la vieja casa que me ha conocido desde el principio. 
Las paredes que me han visto jugar: 
con soldados, canicas, muñecas de papel, 
que me han protegido a mí y a mis libros. 

La puerta de entrada estará mirando a los viejos árboles 
donde, cuando era niña, jugaba con muertos y con incendios; 
mirará la ancha vereda de grava 
donde yo rodaba mi aro, 
y las matas de rododendro 
donde cogía mariposas de pintas negras. 

La vieja casa te guardará a ti, 
como yo he hecho. 
Sus paredes y sus cuartos te guardarán, 
y yo susurraré mis pensamientos y fantasías 
como siempre, 
en las páginas de mis libros.

Algún día tú estarás sentada aquí
en una apacible noche de verano,
oirás el fragor de los tranvías,
pero no estarás sola,
porque todas esas cosas son parte de mí.
Y mi amor seguirá hablándote
a través de las sillas, de las mesas, de los cuadros,
como mi voz lo hace ahora,
y de pronto sentirás la inevitable caricia de mi mano.