sábado, 19 de diciembre de 2015

Diario de un perplejo (Ricardo Piglia)



"Uno escribe y elige lo imaginario porque está desajustado en relación con la vida. Esto no supone ningún privilegio ni garantiza una profundidad, es una grieta entre la experiencia y el sentido, no entiendo cómo se produce y de dónde viene ese pensar de más y esas leves alucinaciones y por eso tal vez escribo un diario, para mantener a raya esa extrañeza, pero no he logrado más que confusión. Es cómico, uno busca entender lo que le pasa y sólo logra estar más perplejo."

(Ricardo Piglia entrevistado por Leila Guerriero)

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Alarma de incendios (Walter Benjamin)



El concepto de lucha de clases puede inducir a error. No se trata de una prueba de fuerza en la que se decide la cuestión "¿quién gana, quién pierde?"; no se trata ni de una pelea tras la cual el vencedor le irá bien y mal al perdedor. Pensar así equivale a encubrir románticamente los hechos. Pues la burguesía, venza o pierda en la lucha, se encuentra condenada a sucumbir debido a sus profundas contradicciones internas, que en el curso de su desarrollo se volverán mortales. La cuestión es tan sólo si sucumbirá por sí misma o por la fuerza del proletariado. La respuesta final decidirá si el desarrollo cultural de tres mil años persistirá o llegará a su fin. La historia no conoce la mala infinitud que da la imagen de los dos eternos luchadores. El verdadero político sólo calcula a plazos. Y si la supresión de la burguesía no queda consumada en un instante ya casi calculable del desarrollo económico y técnico (la inflación y el empleo del gas como arma que anuncia su llegada), todo estará perdido. Hay que cortar la mecha antes de que la chispa llegue a encender la dinamita. La intervención, el peligro y el ritmo propio del político son hoy técnicos, no caballerescos.

Walter Benjamin, Calle de dirección única [Einbahnstrasse], 1928

domingo, 20 de septiembre de 2015

Una idea totalmente original (Macedonio Fernández)



"La idea que voy a exponer es absolutamente mía: 
nadie la encontró antes que yo en otro autor".

Macedonio Fernández, 
Doctrina estética de la novela

jueves, 10 de septiembre de 2015

Noches de adrenalina – Carmen Ollé



NOCHES DE ADRENALINA, de Carmen Ollé
Con prólogo de Dunia Gras Miravet
Ediciones Sin Fin, Barcelona, 2015

El lector de Noches de adrenalina se convierte en voyeur, verso a verso, hipnotizado por la imagen que emerge de sus páginas. La poeta, Carmen Ollé, en la mitad del camino de su vida, como una nueva Dante, viaja de la mano de sus autores favoritos por el Infierno, Purgatorio y Paraíso del proceso de crecimiento como escritora y mujer. La autora se abre en canal en este texto, sin pudor, mostrando un cuerpo hecho palabra frente al espejo del poema.
    Los versos de Noches de adrenalina captan a la poeta en un momento de meditación y de creación, como si se tratara de una instantánea, o de un cuadro impresionista, de la mano de un Manet, un Cezanne o un Van Gogh, o quizás un retrato pop melancólico a la manera de Warhol, cuyo título bien podría ser «mujer que atraviesa un verano desolado». Aunque tan desolado como productivo.

Si hubiera que escoger una palabra sola para definir Noches de adrenalina, habría que seguir el ejemplo de la propia autora y elegir la palabra «desnudez».
Dunia Gras Miravet



Entrevista de Gabriela Wiener: 

viernes, 14 de agosto de 2015

domingo, 26 de julio de 2015

sábado, 4 de julio de 2015

Lo abstracto (Tadeusz Kantor)


"... lo abstracto se derramaba igual 
que la eternidad en mi pequeño cuarto estrecho".

Tadeusz Kantor [anotado en un cuaderno de 1986]



miércoles, 29 de abril de 2015

Hacia el lenguaje (Paul Celan)



«Son los esfuerzos que constituyen la obra de los hombres, de aquel que, sobrevolado de estrellas, sin resguardo aun en este sentido hasta ahora inimaginado y con ello en lo más aterrador, a la intemperie, avanza con su existencia hacia el lenguaje, herido de realidad y buscando la realidad».

Paul Celan, "Discurso de Bremen".


viernes, 24 de abril de 2015

sábado, 28 de febrero de 2015

La piedra es un espejo (Charles Simic)




La piedra es un espejo que funciona mal. Nada
en ella sino penumbra. Tu penumbra o la suya,
¿quién sabe? En la quietud tu corazón suena
como un grillo negro.

       Charles Simic, El mundo no se acaba
[Traducción de Jordi Doce]



miércoles, 25 de febrero de 2015

jueves, 22 de enero de 2015

Confusión básica (Lew Welch)





CONFUSIÓN BÁSICA

Los que no pueden encontrar nada por lo que vivir,
siempre inventan algo por lo que morir.

Luego quieren que el resto de nosotros
también muera por ello.

Estos, y un ejército de élite de miles de hombres,
que no le hacen a nadie ningún bien, pero hacen
mucho daño a algunos,
siempre han recabado grandes sumas de todos.

Finalmente toda esta maquinaria
trata de matarnos,

porque tampoco moriremos por ella.


Traducción de Benito del Pliego y Andrés Fisher
Círculo de hueso, Lew Welch, Varasek Ediciones


martes, 20 de enero de 2015

Canción popular (Tomaz Salamun, 1941-2014)



Canción popular

Todo poeta verdadero es un monstruo.
Destruye a la gente y su habla.
Su canto eleva una técnica que aniquila
la tierra para que no nos coman los gusanos.
El borracho vende su abrigo.
El ladrón vende a su madre.
Sólo el poeta vende su alma para separarla
del cuerpo de quien ama.






viernes, 9 de enero de 2015

Difracción (Ricardo Piglia)


Jueves

Difracción. Forma que adquiere la vida al ser narrada en un diario personal. En óptica, fenómeno característico de las propiedades ondulatorias de la materia. La primera referencia a la difracción aparece en los trabajos de Leonardo da Vinci. Según su observación de la laguna dei Fiori bajo el sol del mediodía, la luz, al entrar en el agua, se extiende imprecisa y su resplandor ondula en un sistema concéntrico de anillos claros y oscuros, hasta el lecho barroso. No es una ilusión óptica, es un milagro. Los días se suceden y se pierden en la claridad de la infancia y el sol alumbra apenas los recuerdos.

Ricardo Piglia, "Notas en un Diario 1987".

jueves, 8 de enero de 2015

La belleza incesante (Juan Gelman)



Mientras el dictador o burócrata de turno hablaba 
en defensa del desorden constituido del régimen 
él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro 
entre una piedra y un fulgor de otoño


afuera seguía la lucha de clases/el 
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/ 
la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando 
la noche/él tomó el endecasílabo y
con mano hábil lo abrió en dos cargando 
de un lado más belleza y más 
belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso 
el dedo en la palabra inicial/apretó
la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata 
salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió 
la lucha de clases/el 
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/
la muerte/las sirenas policiales cortando la noche


este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta ahora 
a ningún dictador o burócrata aunque 
sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también explica que 
un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor
de otoño o
del encuentro entre la lluvia y un barco y de 
otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea 
los nacimientos/ casamientos/ los 
disparos de la belleza incesante


domingo, 30 de noviembre de 2014

Como Orfeo (Ingeborg Bachmann)




Oscuro de decir

Yo como Orfeo toco
a la muerte en las cuerdas de la vida
y en la belleza de la tierra
y de tus ojos, que el cielo dirige,
sólo encuentro algo oscuro de decir.

No olvides que también tú, de repente,
aquella mañana, cuando tu campamento
aun húmedo de rocío estaba, y un clavel
cerca de tu corazón dormía,
viste la oscura corriente,
que ante ti atravesaba.

Cuerda del silencio
tensada en la corriente sanguínea,
yo toqué tu sonoro corazón.
Tus rizos estaban transformados
en el cabello sombrío de la noche,
los negros rizos de la oscuridad
nevaron tu rostro.

Y no te pertenezco.
Ambos nos lamentamos ahora.

Pero como Orfeo conozco
la vida del lado de la muerte
y se me torna azulado
tu ojo por siempre cerrado. 


(Die Gestundete Zeit, 1953. Traducción de Yannick Bautista.)

domingo, 23 de noviembre de 2014

La lista del Aleph (J.L. Borges)




"En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo".


Jorge Luis Borges, "El Aleph"


sábado, 22 de noviembre de 2014

Marsé no es... (Juan Marsé)



"... un servidor no es nacionalista, ni independentista, ni soberanista, ni españolista, ni catalanista, ni baturrista, ni feminista, ni ciclista, ni lampista, ni golfista, ni saxofonista… ¿Queda claro?”.

Entrevista en El País, 22 de noviembre de 2014

jueves, 20 de noviembre de 2014

Mi caso en dos palabras (H. V. Hofmannsthal)


«Mi caso es, en dos palabras, el siguiente: he perdido completamente la facultad de pensar o hablar con coherencia sobre cualquier cosa. Al principio, se me fue volviendo imposible discutir sobre un tema elevado o general y pronunciar aquellas palabras tan fáciles de usar que cualquier hombre puede servirse de ellas sin esfuerzo. Sentía un malestar inexplicable sólo con pronunciar 'espíritu', 'alma' o 'cuerpo'. Encontraba imposible dar un juicio en mi interior acerca de los asuntos de la corte, los sucesos del parlamento o lo que queráis, porque las palabras abstractas que usa la lengua de modo natural para sacar a la luz cualquier tipo de juicio se me deshacían en la boca como hongos podridos.»

Carta a Lord Chandos



jueves, 6 de noviembre de 2014

Dos males y el sueño del arte (Samuel Beckett)



"Dos males antiguos que indudablemente habría que considerar por separado: el mal de querer saber qué hacer, y el mal de querer ser capaz de hacerlo."

"... vuelvo a refugiarme en el sueño de un arte que admite sin rencor el carácter insuperable de su indigencia y es demasiado orgulloso como para representar la farsa de dar y recibir". 

Samuel Beckett, "II. Masson", 
Tres diálogos con Georges Duthuit 
(traducción de Juan de Sola).