"Lo que turba a los hombres no son las cosas en sí, sino las opiniones sobre las cosas."
Epicteto. (Frase elegida por Laurence Sterne como epígrafe del Tristam Shandy)
"Esta tarde, a Circeto de los altos hielos, grasienta como el pescado, y pintada como los diez meses de la noche roja (su corazón ámbar y spunk)". Arthur Rimbaud, "Devoción", Iluminaciones, traducción de Miguel Casado.



"Debemos crear esa porción de libertad, valor y decisión, y hasta diría de irresponsabilidad, sin la cual la creación es imposible. Debemos simplemente familiarizarnos con la nueva escala de nuestra existencia. Tendremos que tratar con sangre fría y sin miramientos a nuestros sentimientos más queridos para llegar a unos valores nuevos. En el momento en que nos pongamos a formar el mundo desde el lugar en que nos encontremos y con los medios de que dispongamos, la inmensidad menguará, la infinitud tomará una forma y comenzarán a bajar las turbulentas aguas del caos".
"Y le decía que entre esos requisitos debería incluirse el valor, el valor para fracasar, el valor para decir aquello que no puede decirse, sin importar la naturaleza del impedimento, el valor para decir aquello que nadie quiere decir, para decir aquello que nadie quiere oír –quien dice lo que los otros quieren oír, Mandrake, es la televisión–, el valor al que me refiero es el de Sade, que pasó 27 años de su vida en manicomios, Sade, que se mantiene vivo doscientos años no por su estilo, sino por su valor. En fin, valor para rechazar todos los premios, o mejor todavía, el valor para no querer merecer premios, y el peor de todos los premios es la consagración en vida."
"En realidad, ¿quién leerá lo que escribo en estos cuadernos? Y sin embargo, me parece que no hay nadie que escriba sin la idea de que alguien lo lea, aunque este posible lector no fuera más que el propio lector. Y al mismo tiempo me pregunto si es posible que alguien escriba sin representar un papel, sin salirse del personaje que es en realidad. Mi realidad no está en el papel que represento, sino en la inconsciente elección del papel que me atribuyo. A veces tengo la impresión de que surjo de lo que he escrito como una serpiente surge de su piel. Sí, ésta es la verdad: uno no puede expresarse a través de lo que escribe, sino que sólo puede extraerse la piel. Pero ¿a quién puede interesar ya esta piel muerta? La pregunta que se me ocurre siempre acerca de si el lector es capaz de leer jamás algo que no sea él mismo, se contesta así: escribir no es comunicación con los lectores ni comunicación consigo mismo, sino comunicación con lo inexpresable. Y cuanta más precisión se logra al expresarse, más cerca se llega de lo inexpresable, o sea de la verdad que oprime y mueve al escritor. El lenguaje nos ha sido dado para que podamos callarnos. Quien calla no es mudo. Quien calla ni siquiera sospecha lo que no es."