domingo, 26 de julio de 2015

sábado, 4 de julio de 2015

Lo abstracto (Tadeusz Kantor)


"... lo abstracto se derramaba igual 
que la eternidad en mi pequeño cuarto estrecho".

Tadeusz Kantor [anotado en un cuaderno de 1986]



miércoles, 29 de abril de 2015

Hacia el lenguaje (Paul Celan)



«Son los esfuerzos que constituyen la obra de los hombres, de aquel que, sobrevolado de estrellas, sin resguardo aun en este sentido hasta ahora inimaginado y con ello en lo más aterrador, a la intemperie, avanza con su existencia hacia el lenguaje, herido de realidad y buscando la realidad».

Paul Celan, "Discurso de Bremen".


viernes, 24 de abril de 2015

sábado, 28 de febrero de 2015

La piedra es un espejo (Charles Simic)




La piedra es un espejo que funciona mal. Nada
en ella sino penumbra. Tu penumbra o la suya,
¿quién sabe? En la quietud tu corazón suena
como un grillo negro.

       Charles Simic, El mundo no se acaba
[Traducción de Jordi Doce]



miércoles, 25 de febrero de 2015

jueves, 22 de enero de 2015

Confusión básica (Lew Welch)





CONFUSIÓN BÁSICA

Los que no pueden encontrar nada por lo que vivir,
siempre inventan algo por lo que morir.

Luego quieren que el resto de nosotros
también muera por ello.

Estos, y un ejército de élite de miles de hombres,
que no le hacen a nadie ningún bien, pero hacen
mucho daño a algunos,
siempre han recabado grandes sumas de todos.

Finalmente toda esta maquinaria
trata de matarnos,

porque tampoco moriremos por ella.


Traducción de Benito del Pliego y Andrés Fisher
Círculo de hueso, Lew Welch, Varasek Ediciones


martes, 20 de enero de 2015

Canción popular (Tomaz Salamun, 1941-2014)



Canción popular

Todo poeta verdadero es un monstruo.
Destruye a la gente y su habla.
Su canto eleva una técnica que aniquila
la tierra para que no nos coman los gusanos.
El borracho vende su abrigo.
El ladrón vende a su madre.
Sólo el poeta vende su alma para separarla
del cuerpo de quien ama.






viernes, 9 de enero de 2015

Difracción (Ricardo Piglia)


Jueves

Difracción. Forma que adquiere la vida al ser narrada en un diario personal. En óptica, fenómeno característico de las propiedades ondulatorias de la materia. La primera referencia a la difracción aparece en los trabajos de Leonardo da Vinci. Según su observación de la laguna dei Fiori bajo el sol del mediodía, la luz, al entrar en el agua, se extiende imprecisa y su resplandor ondula en un sistema concéntrico de anillos claros y oscuros, hasta el lecho barroso. No es una ilusión óptica, es un milagro. Los días se suceden y se pierden en la claridad de la infancia y el sol alumbra apenas los recuerdos.

Ricardo Piglia, "Notas en un Diario 1987".

jueves, 8 de enero de 2015

La belleza incesante (Juan Gelman)



Mientras el dictador o burócrata de turno hablaba 
en defensa del desorden constituido del régimen 
él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro 
entre una piedra y un fulgor de otoño


afuera seguía la lucha de clases/el 
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/ 
la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando 
la noche/él tomó el endecasílabo y
con mano hábil lo abrió en dos cargando 
de un lado más belleza y más 
belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso 
el dedo en la palabra inicial/apretó
la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata 
salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió 
la lucha de clases/el 
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/
la muerte/las sirenas policiales cortando la noche


este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta ahora 
a ningún dictador o burócrata aunque 
sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también explica que 
un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor
de otoño o
del encuentro entre la lluvia y un barco y de 
otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea 
los nacimientos/ casamientos/ los 
disparos de la belleza incesante


domingo, 30 de noviembre de 2014

Como Orfeo (Ingeborg Bachmann)




Oscuro de decir

Yo como Orfeo toco
a la muerte en las cuerdas de la vida
y en la belleza de la tierra
y de tus ojos, que el cielo dirige,
sólo encuentro algo oscuro de decir.

No olvides que también tú, de repente,
aquella mañana, cuando tu campamento
aun húmedo de rocío estaba, y un clavel
cerca de tu corazón dormía,
viste la oscura corriente,
que ante ti atravesaba.

Cuerda del silencio
tensada en la corriente sanguínea,
yo toqué tu sonoro corazón.
Tus rizos estaban transformados
en el cabello sombrío de la noche,
los negros rizos de la oscuridad
nevaron tu rostro.

Y no te pertenezco.
Ambos nos lamentamos ahora.

Pero como Orfeo conozco
la vida del lado de la muerte
y se me torna azulado
tu ojo por siempre cerrado. 


(Die Gestundete Zeit, 1953. Traducción de Yannick Bautista.)

domingo, 23 de noviembre de 2014

La lista del Aleph (J.L. Borges)




"En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo".


Jorge Luis Borges, "El Aleph"


sábado, 22 de noviembre de 2014

Marsé no es... (Juan Marsé)



"... un servidor no es nacionalista, ni independentista, ni soberanista, ni españolista, ni catalanista, ni baturrista, ni feminista, ni ciclista, ni lampista, ni golfista, ni saxofonista… ¿Queda claro?”.

Entrevista en El País, 22 de noviembre de 2014

jueves, 20 de noviembre de 2014

Mi caso en dos palabras (H. V. Hofmannsthal)


«Mi caso es, en dos palabras, el siguiente: he perdido completamente la facultad de pensar o hablar con coherencia sobre cualquier cosa. Al principio, se me fue volviendo imposible discutir sobre un tema elevado o general y pronunciar aquellas palabras tan fáciles de usar que cualquier hombre puede servirse de ellas sin esfuerzo. Sentía un malestar inexplicable sólo con pronunciar 'espíritu', 'alma' o 'cuerpo'. Encontraba imposible dar un juicio en mi interior acerca de los asuntos de la corte, los sucesos del parlamento o lo que queráis, porque las palabras abstractas que usa la lengua de modo natural para sacar a la luz cualquier tipo de juicio se me deshacían en la boca como hongos podridos.»

Carta a Lord Chandos



jueves, 6 de noviembre de 2014

Dos males y el sueño del arte (Samuel Beckett)



"Dos males antiguos que indudablemente habría que considerar por separado: el mal de querer saber qué hacer, y el mal de querer ser capaz de hacerlo."

"... vuelvo a refugiarme en el sueño de un arte que admite sin rencor el carácter insuperable de su indigencia y es demasiado orgulloso como para representar la farsa de dar y recibir". 

Samuel Beckett, "II. Masson", 
Tres diálogos con Georges Duthuit 
(traducción de Juan de Sola).


jueves, 23 de octubre de 2014

Poema al padre (Sharon Olds)



Poema al padre


De pronto te imaginé
de niño en aquella casa, habitaciones oscuras
y cálida chimenea con el hombre enfrente
callado. Te movías a través del grávido aire
con tu corpórea belleza, un chico de siete años,
indefenso, avispado, hubo cosas que el hombre
hizo cerca de ti, era tu padre,
el molde con el que fuiste creado. Abajo en el
sótano, los barriles de dulces manzanas,
cogidas del árbol en su momento álgido, se pudrieron
y descompusieron y por delante de la puerta del
sótano el arroyo corría y corría, y algo
no te fue dado, o algo te fue
robado, algo con lo que naciste, y hoy
incluso a tus 30 y 40 años te llevas
la oleosa medicina a tus labios
cada noche, ponzoña para ayudarte
a caer inconsciente. Siempre pensé que
la clave fue lo que nos hiciste
de adulto pero luego recordé a aquel niño
siendo moldeado frente al fuego, los
diminutos huesos de su alma
retorcidos y fracturados, los pequeños
tendones sujetando el corazón
partidos en dos. Y lo que ellos te hicieron
tú no me lo hiciste. Cuando ahora te amo,
me gusta pensar que estoy dando mi amor
directamente a ese chico de la habitación tórrida
como si ese amor pudiera alcanzarlo a tiempo.



jueves, 16 de octubre de 2014

El banquero y el paraguas - Corrección y anonimato (G. Cabrera Infante)



"Me acordé de Mark Twain, que dice que un banquero es alguien que presta un paraguas cuando hay sol y lo reclama enseguida que hay mal tiempo."

"La corrección de pruebas es un gran entrenamiento para la carrera del anonimato."


Guillermo Cabrera Infante, Delito por bailar el chachachá


martes, 9 de septiembre de 2014

El fiord - Osvaldo Lamborghini




El fiord, de Osvaldo Lamborghini
con un ensayo de Ignacio Echevarría.


"Cuenta Luis Gusmán, viejo compañero de Osvaldo Lamborghini, que, por los tiempos en que se publicó El fiord (1969), su autor salía con el libro a la calle como quien lleva un arma. Tenía buenos motivos para ello. Pese a su difusión casi clandestina, el impacto de este texto salvaje, violentísimo, arrasador, todavía atruena con su carcajada y con su enigma la más nueva y radical literatura en castellano, y ya hace mucho que –como observara César Aira– ha cumplido el cometido de los grandes libros: fundar un mito" (Ignacio Echevarría).

"Lamborghini fue uno de esos talentos que por su mera presencia elevan el nivel de exigencia, ponen más alta la marca, y lo cambian todo. Creo que apenas estamos empezando a hacernos cargo, como antes hubo que hacerce cargo de Borges" (César Aira).


Ediciones Sin Fin
Barcelona, septiembre de 2014
edicionessinfin@gmail.com





viernes, 5 de septiembre de 2014

El hombre imaginario (Nicanor Parra)




El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios 
penden antiguos cuadros imaginarios 
irreparables grietas imaginarias 
que representan hechos imaginarios 
ocurridos en mundos imaginarios 
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias 
sube las escaleras imaginarias 
y se asoma al balcón imaginario 
a mirar el paisaje imaginario 
que consiste en un valle imaginario 
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias 
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria 
sueña con la mujer imaginaria 
que le brindó su amor imaginario 
vuelve a sentir ese mismo dolor 
ese mismo placer imaginario 
y vuelve a palpitar 
el corazón del hombre imaginario