sábado, 16 de mayo de 2026

Una lógica implacable (Annie Le Brun)


... es muy llamativo el ejemplo de Unabomber porque, al principio, todo estaba dado para fabricar con esta historia la leyenda dorada de la técnica.
    Al inicio, entonces, tenemos a un hijo de inmigrado polaco, un niño superdotado, cuyos padres trabajaron duro, hicieron ahorros, muchos esfuerzos para que su hijo tan dotado pudiera volverse brillante y hasta un excepcional profesor universitario en el campo de las matemáticas en Berkeley. Y de repente todo se derrumba porque basta con que este joven llamado Theodore Kaczynski, un matemático fuera de serie, dotado de un extraordinario poder lógico, ejerza su capacidad lógica fuera de su especialidad para que, de un día para otro, se encuentre fuera de la ley. Es decir, al ejercer esta lógica implacable con respecto al mundo en que vivía, se da cuenta de que este mundo no funciona. Poco a poco comienza a tomar distancia con respecto a su trabajo, a sus colegas, hasta que acaba en un bosque. Y ante las catástrofes que, a sus ojos, provoca la sociedad industrial, ya no tiene más recurso que fabricar sus bombas (porque, además, es ecologista y fabrica él mismo bombas artesanales). En el fondo, su crimen consiste en haber sido consecuente, si se puede decir: de manera delirante, pero consecuente hasta jugarse su libertad. Es muy fácil condenarlo como se hizo llamándolo el loco bomber, en lugar de constatar que, después de todas las catástrofes que conocimos desde entonces, precisamente estamos viviendo el porvenir catastrófico que Unabomber había anunciado como la consecuencia lógica de la misma sociedad en la que vivimos y que lo condenó.

Annie Le Brun