jueves, 26 de julio de 2007

Ámbar y spunk II



"Su corazón ámbar y yesca..."



Rimbaud en Harar a los 29 años.

domingo, 22 de julio de 2007

La mesa de Kafka



Leo, escribo o me duermo recostado en mi mesa. Deseo atarme a esta mesa y no salir de la habitación, necesito ser embriagadoramente libre ante la página en blanco. Mi cuaderno en octavo: una ventana, una almohada, un pozo. Mi vértigo avanza contra una oscuridad infinita.

Ámbar y spunk




"... su corazón ámbar y spunk...".


Jean Arthur Rimbaud

El último ona

"El último indio ona ha muerto en Tierra del Fuego."

Elias Canetti, Apuntes, 1975


¡Órale!

Todo bien, mano. No pasa nada, sólo un poco de humo. No pasa nada, buey. Chido, no le hace. Tú haz la foto. Aquí vivimos y trabajamos. No nos pasa el incendio este, sobre el cartel con letras que hablan de un túnel y un puente. Me cae que sí, somos puritita paciencia, mano. Está bien, te lo digo con mis dedotes. Llamas y humo. ¡Órale!, tú saca la foto.

(Fotografía de Kristian D. Borysevicz)

Muñeco

Un muñeco colgado intenta fotografiar algo que se encuentra bajo él. Su pulso cuelga en un suave equilibrio; de hecho parece apoyarse en un hilo que cuelga debajo suyo, un hilo que roza su pie. El vértigo de su gesto parece contenido, un gesto que quizá logre dominar en el último segundo. Parece un bebé que mira a través de una cámara con la cual hace un trabajo que le apasiona, a pesar de que la situación para realizar ese trabajo sea evidentemente incómoda. Alguien lo ha arrojado al aire y ha quedado colgado de ese alambre, como esos zapatos que ahora también aquí son arrojados en noches de juerga mientras su dueño descalzo grita cabreado o ríe. Si nos fijamos en el encuadre, el alambre que emerge de su espalda podría ser un hilo umbilical que le ata al vacío, pero nuestra frágil lógica aspira a sospechar que ello no es cierto. Sabemos que las interpretaciones varían, que el análisis de una imagen a veces desafía nuestra perspectiva interior. Los puntos de vista parecen incidentales y coleccionables.

sábado, 21 de julio de 2007

Un infierno y una aclaración (Franz Kafka)


"... el eterno infierno de los verdaderos escritores".
Carta a Max Brod, 22 de julio de 1912.


"... también soy escritor cuando no escribo; y en cualquier caso un escritor que no escribe es un absurdo que desafía a la locura".
Carta a Max Brod.

viernes, 20 de julio de 2007

El abismo (Juan Carlos Onetti)



"... busca la ola y sabe que no la encontrará. Ésa es la definición de arte. Por eso alguna vez he dicho -creo que plagiando a alguien- que no me gustan los que quieren ser escritores, sino los que quieren escribir".

"Se puede estar al borde del abismo incluso en una cama."
Juan Carlos Onetti


"... porque eso es interminable, porque no existe, porque la poesía está hecha, digamos así, con lo que nos falta, con lo que no tenemos".
Juntacadáveres


"En esta clase de cosas no valen opiniones. El que las escucha en serio está perdido."
Juntacadáveres


"Llega el momento en que algo sin importancia, sin sentido, nos obliga a despertar, y mirar las cosas tal como son."
El astillero


"Detrás de nosotros no hay nada. Un gaucho, dos gauchos, treinta y tres gauchos."
El pozo

"... colocar dinero entre mí y mis preocupaciones. Y eran estas mismas preocupaciones las que me impedían escribir, las que me desanimaban y distraían".
La vida breve, cap. VIII, "El marido".


"Un hombre no hará nada si no se olvida de sí mismo."
La vida breve, cap. XXIII

Jugar con papel



No digáis de mí que, débil, decliné
los trabajos de mis mayores, y que hui del mar,
de las torres que erigimos y las luces que encendimos
para jugar en casa, como un niño, con papel.


Robert Louis Stevenson

13 de diciembre de 1911 (Franz Kafka)



"Cuando me pongo a escribir después de cierto tiempo, atrapo las palabras como si las sacara del aire vacío. Cuando consigo una, sólo la tengo a ella y todo el trabajo empieza de nuevo desde el principio."

Franz Kafka, Diario, 13 de diciembre de 1911

martes, 17 de julio de 2007

lunes, 16 de julio de 2007

Gran Sueño


Imposiciones y dictados de la economía. El resto es soñar, si es que nos está permitido caer en la ligereza crítica de considerar que el sueño o la pesadilla puedan ser un anuncio o un remanente de algo que nada tiene que ver con el dolor o el cansancio. Quizá lo demás sea soñar, aunque sepamos que no estamos hechos para el verdadero Gran Sueño y aún menos acostumbrados a su recuperadora, vivificante y, también a veces, erosionadora fuerza.