miércoles, 23 de septiembre de 2015

Alarma de incendios (Walter Benjamin)



El concepto de lucha de clases puede inducir a error. No se trata de una prueba de fuerza en la que se decide la cuestión "¿quién gana, quién pierde?"; no se trata ni de una pelea tras la cual el vencedor le irá bien y mal al perdedor. Pensar así equivale a encubrir románticamente los hechos. Pues la burguesía, venza o pierda en la lucha, se encuentra condenada a sucumbir debido a sus profundas contradicciones internas, que en el curso de su desarrollo se volverán mortales. La cuestión es tan sólo si sucumbirá por sí misma o por la fuerza del proletariado. La respuesta final decidirá si el desarrollo cultural de tres mil años persistirá o llegará a su fin. La historia no conoce la mala infinitud que da la imagen de los dos eternos luchadores. El verdadero político sólo calcula a plazos. Y si la supresión de la burguesía no queda consumada en un instante ya casi calculable del desarrollo económico y técnico (la inflación y el empleo del gas como arma que anuncia su llegada), todo estará perdido. Hay que cortar la mecha antes de que la chispa llegue a encender la dinamita. La intervención, el peligro y el ritmo propio del político son hoy técnicos, no caballerescos.

Walter Benjamin, Calle de dirección única [Einbahnstrasse], 1928

domingo, 20 de septiembre de 2015

Una idea totalmente original



"La idea que voy a exponer es absolutamente mía: 
nadie la encontró antes que yo en otro autor."

Macedonio Fernández, 
Doctrina estética de la novela

jueves, 10 de septiembre de 2015

Noches de adrenalina – Carmen Ollé



NOCHES DE ADRENALINA, de Carmen Ollé
Con prólogo de Dunia Gras Miravet
Ediciones Sin Fin, Barcelona, 2015

El lector de Noches de adrenalina se convierte en voyeur, verso a verso, hipnotizado por la imagen que emerge de sus páginas. La poeta, Carmen Ollé, en la mitad del camino de su vida, como una nueva Dante, viaja de la mano de sus autores favoritos por el Infierno, Purgatorio y Paraíso del proceso de crecimiento como escritora y mujer. La autora se abre en canal en este texto, sin pudor, mostrando un cuerpo hecho palabra frente al espejo del poema.
Los versos de Noches de adrenalina captan a la poeta en un momento de meditación y de creación, como si se tratara de una instantánea, o de un cuadro impresionista, de la mano de un Manet, un Cezanne o un Van Gogh, o quizás un retrato pop melancólico a la manera de Warhol, cuyo título bien podría ser «mujer que atraviesa un verano desolado». Aunque tan desolado como productivo.

Si hubiera que escoger una palabra sola para definir Noches de adrenalina, habría que seguir el ejemplo de la propia autora y elegir la palabra «desnudez».
Dunia Gras Miravet



Entrevista de Gabriela Wiener: